domingo, 20 de marzo de 2016

Humberto Álvarez: DÁNDOLE VIDA A SUS "CRIATURAS RECLINADAS"


Humberto Álvarez (52) era un aficionado al ciclismo tradicional, hasta que hace unos doce o trece años, mientras miraba un informativo televisivo todo cambió. 
En él mostraban una bicicleteada de URUBIKE donde aparecía una reclinada.  Al verla le llamó tanto la atención que se le ocurrió que él podía construirse una. Desde entonces la idea se transformó en una obsesión y al día de hoy Humberto lleva fabricada 10 reclinadas y un triciclo más algunos tráiler monoruedas para cicloturismo. Esta es la historia que me relató su amigo Daniel Moreira, quien comparte la afición por las reclinadas y los viajes en bici.

Primera reclinada construida por Humberto.

Los vecinos de su barrio (Colón) ubicado al norte de Montevideo ya están acostumbrados a verlo pasar a diario en alguna de sus reclinadas. Humberto se traslada todos los días a su trabajo cubriendo unos 20 km diarios a lomo de sus creaciones.  
Fabrica sus reclinadas con caños de acero de diferentes medidas y utiliza la soldadura eléctrica y elementos accesibles de encontrar en cualquier lugar. La soldadora eléctrica exige cuidado y buena mano para obtener buenos resultados en tubos de acero de paredes delgadas, pero Humberto es uno de esos artesanos habilidosos al que esa tarea no lo complica.



En los asientos de sus reclis Humberto casi siempre utiliza chapas de aluminio de 4, 5 o 6 mm de espesor a las cuales, mediante mechas de copas los agujerea para quitarles peso.

La reclinada "de ciudad" utilizada para trasladarse diariamente a su trabajo.


Su amigo Daniel Moreira me cuenta que Humberto es un obsesivo con el peso de sus reclinadas, seguramente producto de una deformación profesional, adquirida en su uso anterior de bicicletas de ruta. Es así que utiliza ruedas 700 en la parte traseras de sus máquinas a las que les coloca un piñon de montain bike para encarar las subidas mas exigentes. Prefiere los frenos vbrake o buenas hormas de carretera para utilizarlas en sus máquinas. “Frenan igual y son más livianos suele decir” y aunque ha experimentado con los frenos de disco, sigue utilizando los vbrake o los de carretera en sus diseños.


Una bella rutera equipada con un porta alforjas bajo el asiento para llevar las cosas del camino.

Humberto también le presta mucha atención a la "ruta de la cadena". Cuantos menos “quiebres “ tenga en su recorrido entre el plato y el piñón mejor. Eso en definitiva, termina optimizando la trasmisión de energía que pone el ciclista en los pedales y que traslada a la rueda trasera a través de ella. 
No obstante, en alguna de sus reclinadas Humberto a instalado ruedas de nylon montadas con rulemanes colocados en el mismo buje y que guían la cadena para no roce algunas partes de sus reclinadas.


Su incursión en el campo de los trikes. Este es de tracción delantera y con la dirección soldada directamente a la horquilla delantera.

 El diseño y todas las soluciones volcadas en sus reclinadas, son integramente realizadas en el pequeño taller que tiene en su casa valiéndose de herramientas manuales y sencillas. Al decir de Humberto, su taller es algo así como el "diván de un psicólogo".



Otra de sus reclinadas, esta vez de perfil bajo. La búsqueda de perfección de Humberto hace que con el tiempo, sufran diversos grados de mutación con el fin de conseguir mejoras estéticas y funcionales.

Puntilloso y exigente con sus creaciones, Humberto va todos los días a trabajar
en alguna de sus reclinadas recorriendo las transitadas calles montevideanas sin tener ningún problema de maniobrabilidad. 


Solo –cuenta Daniel- considera que hay que ser más cuidadoso debido a la menor visibilidad en el tránsito que tienen estas bicis (al ir más bajo). Para él, el disfrute mayor es tener alguna salida dominguera de ruta o cicloturista, para las cuales cuenta con diferentes carros monorueda en los que transporta todo lo necesario.


Una de sus reclinadas equipada con un carro monorueda de su propia fabricación.

Para el "día a día" –nos cuenta Daniel- se fabricó unas pequeñas alforjas donde cargar cosas pequeñas.
Cuando lo ven circulando por Montevideo las reacciones de la gente son por lo general de asombro o humorísticas, como la de un vecino que al verlo le grito a su señora "¡¡ María, María mira esto, vení sacale una foto...!!" o el clásico "vas cómodo, no?"

Humberto –me cuenta Daniel- es un convencido de las bondades de este tipo de bicicletas, al extremo de haber colgado en una pared de su casa su preciosa bicicleta de ruta que nunca más utilizó desde que logró construir una reclinada a su entera satisfacción.





Algunas de sus creaciones  aguardan pacientes en el taller hasta que alguien venga a utilizarlas.






Una reclinada fabricada a pedido. Suspensión trasera y asiento de madera.

(Nota de redacción) Agradezco enormemente a Daniel Moreira (amigo de Humberto), quien quiso homenajear a este constructor montevideano acercándome todo el material que utilicé en este post, y a Humberto por su incansable afán de dar vida a estos “bichos raros” que los reclinados disfrutamos tanto.  Sandro Rivero




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